El abrigo de los Toros del Prado del Navazo fue el primer abrigo con pinturas de arte levantino en descubrirse en la Península Ibérica en los últimos años del siglo XIX.
Este hallazgo se convirtió en el detonante de múltiples investigaciones y descubrimientos posteriores, que permitieron poner dar a conocer este arte rupestre propio Arco Mediterráneo español, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1998.
El abrigo recibe este nombre debido a la gran presencia de representaciones de bóvidos en el panel decorado.
Resulta excepcional y verdaderamente único el hecho de que algunos de estos toros aparezcan pintados en color blanco, siendo los únicos que se conocen en esta tonalidad pertenecientes al arte levantino.
A estas figuras de marcado carácter naturalista se sumaron otras posteriores silueteadas en negro.
Completando la escena observamos las esquemáticas figuras de unos arqueros que parecen dispuestos a abatir a estos animales.
Estos arqueros se sitúan aprovechando una hendidura del propio muro, apuntando uno de ellos su arco hacia abajo, como si estuviesen dispuestos a disparar desde lo alto de un peñasco.
Este hecho ha permitido interpretar esta escena como la narración de una de las tácticas empleadas por los cazadores que habitaban este entorno, según la cual estos sorprenderían a las bestias desde lo alto de un barranco en el momento en que intentasen atravesarlo.